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Uncategorized · 05 Sep 2026

ODA AL FÚTBOL SALA

MRB Móstoles FSF 6-5 STV Roldán

Un partidazo de los que explican por qué amamos este deporte

Qué bonito es el fútbol sala.

Qué bonito cuando dos equipos se olvidan de especular, cuando la pelota corre, cuando el marcador cambia de dueño y cuando nadie está dispuesto a dar un paso atrás.

Eso es precisamente lo que han ofrecido esta mañana el MRB Móstoles FSF y el STV Roldán, en un auténtico partidazo disputado en casa del conjunto mostoleño y que ha podido disfrutarse con las cámaras de RTVE Play como testigo de excepción.

Un encuentro de los que mantienen al espectador pegado a la pantalla.

Desde el primer minuto quedó claro que no iba a ser un partido cualquiera. Dos equipos volcados en la búsqueda de la victoria, con personalidad, valentía y una enorme capacidad para levantarse cada vez que el rival parecía hacerse con el control.

Porque esa fue una de las grandes características del encuentro: la alternancia constante en el marcador y en el dominio del juego.

Cuando parecía que el MRB Móstoles tenía el partido bajo control, el STV Roldán encontraba la manera de reaccionar y hacerse con las riendas. Y cuando era el conjunto visitante quien parecía imponer su ley, las mostoleñas volvían a aparecer para recuperar el mando.

Un auténtico intercambio de golpes.

Sin concesiones.

Sin tregua.

Y con ese ritmo vertiginoso que convierte al fútbol sala en uno de los deportes más espectaculares que existen.

SEIS GOLES PARA UNA VICTORIA DE CARÁCTER

El MRB Móstoles FSF encontró seis veces el camino del gol en una mañana de enorme inspiración ofensiva.

Tampa y Nere Moldes, con dos tantos cada una, lideraron el ataque mostoleño, mientras que Alicia Benete y Claudia completaron la cuenta goleadora.

Los goles del MRB Móstoles fueron obra de:

Tampa — 2 goles
Nere Moldes — 2 goles
Alicia Benete — 1 gol
Claudia — 1 gol

Seis goles que terminaron siendo decisivos en un partido en el que cada tanto parecía cambiar nuevamente el guion.

UN PARTIDO DE IDA Y VUELTA

El encuentro entró en una dinámica de auténtica montaña rusa.

Ninguno de los dos equipos consiguió imponer definitivamente su dominio. Cada ventaja encontraba una respuesta y cada golpe tenía su réplica.

El STV Roldán no dejó de creer en ningún momento y obligó al conjunto mostoleño a mantenerse concentrado hasta el último instante.

Pero el MRB Móstoles tampoco cedió.

Cuando tocó atacar, atacó.

Cuando tocó sufrir, sufrió.

Y cuando llegó el momento de defender su ventaja, lo hizo con la determinación necesaria para conservar un triunfo de enorme valor.

Porque un partido así no se gana solamente jugando bien.

También se gana compitiendo, resistiendo y creyendo.

SEIS GOLES. TRES PUNTOS. UNA VICTORIA PARA CREER.